¿El Vaticano, la ONU, o algo peor?

¿Para qué fin nació el Estado Vaticano? Para preservar la autonomía temporal de la Iglesia y su libertad para enseñar la verdad, ajena a presiones políticas.

¿Para qué fin nació la ONU? Aquí la respuesta es más compleja. La oficial sería que es un organismo encargado de buscar la paz y la cooperación entre las naciones. Pero si entendemos que fue ideada en las logias francesas, planes que a continuación se plasman en los acuerdos masónicos de Versalles de donde surge la Sociedad de Naciones, con un plan que continúa al de la revolución francesa y que necesitaba de las guerras mundiales por medio, con el propósito de favorecer la implantación de un nuevo orden mundial, básicamente anticristiano, entenderemos mejor porqué promueven el aborto, la esterilización forzosa en países pobres, el homosexualismo, la ideología de género, etc. Y porqué para promover todo esto emplean la manipulación del lenguaje con expresiones como “salud sexual y reproductiva” y semejantes, en las que no entraremos porque están muy bien estudiadas y explicadas por Mons. Juan Claudio Sanahuja o por la señora Amparo Medina, así como todo el plan masónico que la ONU promueve, estudios muy bien documentados, a los que remitimos.

La conclusión es clara: El Vaticano, como cabeza “política” de la Iglesia, y la ONU, como cabeza “fáctica” de la masonería mundial, han de ser enemigos. O en otras palabras, el Vaticano debe ser la principal piedra en el zapato de la ONU, y su enemigo a batir.

Y ¿qué ha ocurrido últimamente? Pues que ya no se oye una defensa valiente de la verdad en la sede de Pedro. Al contrario, del Vaticano emana un pasteleo tal con la ONU, que sus discursos parecen casi intercambiables. ¿Cómo es posible esto si, para empezar, el Magisterio de la Iglesia se caracteriza por la claridad conceptual y el uso apropiado del lenguaje, nada que ver con la manipulación lingüística que interesa a los planes perversos de engaño de los enemigos de la verdad? Pues muy sencillo y comprobable a ojos vista: desde el “neo-magisterio” o falso magisterio de Francisco, se ha abandonado la claridad conceptual totalmente necesaria para defender la verdad, y se ha adoptado el uso de la terminología del ¿enemigo?

No es la primera vez que Francisco usa para escándalo de los fieles la expresión “interrupción del embarazo” en vez de hablar del aborto o del crimen de asesinato de los propios hijos, pero lo que hizo el 28 de mayo de 2018, ya es para nota. Pidió que los médicos católicos participen en…

las discusiones que se refieren a las legislaciones sobre temas éticos sensibles, como por ejemplo la interrupción del embarazo, el final de la vida y la medicina genética

Traducimos del neo-lenguaje onu-francisquista-magisterial:

Discusiones= Debates artificiales suscitados por logias masónicas a través de sus esbirros diputados, en que no interesa la verdad y cuyo único objetivo es preparar la aprobación de leyes contrarias a la moral objetiva y a la ley natural, usando sus mayorías parlamentarias y confundiendo a la opinión pública con el uso de sus medios de “comunicación” (de propaganda) y la manipulación del lenguaje. Un católico no puede “participar” en estas “discusiones” como una voz más, sino denunciar estos engaños y oponerse a estos falsos debates desde un enfrentamiento beligerante, con la defensa de la verdad innegociable por delante.

Temas éticos sensibles= Propuestas inmorales sobre las que no cabe discusión.

Interrupción del embarazo= Asesinato de bebés durante la gestación.

Final de la vida= “Eutanasia”, asesinato de enfermos o deprimidos.

Medicina genética= Manipulación genética contraria a la dignidad humana, y que además en muchos casos conlleva el “descarte” de seres humanos ya concebidos, usados como “material” disponible y descartable.

Y todo esto pocos días después de un referéndum sobre el aborto en Irlanda, en cuyo “debate” Francisco no ha intervenido, ni tras el cual ha lanzado mensaje alguno… Aunque sí lo ha hecho Mons. Paglia, Presidente de la Academia Pontifica por la vida, quien dijo tras saberse el resultado: “Siempre es una tragedia cuando se decide interrumpir una vida”. Más de lo mismo.

Quien quiera comprobar el discurso original de Francisco en italiano en la página del Vaticano, lo tiene aquí.

Y que nadie diga que Francisco defiende la vida. Así no se puede defender la vida. Así sólo se confunde y se colabora con el enemigo. Por cierto, la pena canónica de excomunión latae sententiae es para quien cometa o colabore activamente con el crimen del aborto, no para quien “interrumpa un embarazo”, ¿o sí?

O que nadie diga que está usando la terminología de las legislaciones a las que se refiere, porque 1) puede referirse de otro modo a esas legislaciones, más acorde a la verdad y no a lo políticamente correcto. 2) No está obligado en cualquier caso a usar una terminología concreta, pues ni siquiera se refiere a alguna ley concreta, sino a leyes variadas, de diferentes países. 3) Ya ha usado algunas de esas expresiones anteriormente sin referirse a legislación alguna, sino al hecho, como el 5 de febrero de 2017, “Jornada mundial de la vida”, cuando pidió“recemos juntos por los niños en peligro de interrupción del embarazo y por las personas que se acercan al final de su vida”, en referencia al aborto provocado y a la eutanasia. Y 4) Ni siquiera se está refiriendo a las legislaciones, sino a los “temas éticos” que tocan algunas legislaciones.

¿Esto de dónde sale? ¿Del Vaticano, de la ONU,… o de alguna fuente peor todavía?

Bonifacio Gómez de Castilla

Bonifacio Gómez de Castilla

Sacerdote español misionero en Centro-Europa y otros países, con humor para reírse de sí mismo y celo por todas las almas.

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